Getinge avanza en la consolidación de una gobernanza corporativa basada en la sostenibilidad, responsabilidad y eficiencia

En el último año, al mismo tiempo en que se necesitó ajustar a los impactos de la Covid-19, Getinge Brasil avanzó en la estructuración de un proceso casi intangible, pero con gran repercusión en la operación de la empresa, en el cotidiano de los colaboradores, en la relación con el demás públicos y en la reputación corporativa: la consolidación de una gobernanza basada en sostenibilidad, responsabilidad y enfoque en las personas.

La tarea, desarrollada en varias frentes simultáneas y con base en los seis pilares que componen el Código de Conducta de Getinge, marca una nueva fase en la vida de la empresa. Una jornada fuertemente amparada en la Ética y Compliance, capitaneada por liderazgos responsables, y que han promovido una verdadera revolución en el modelo de trabajo, en las prácticas de sostenibilidad, incluso en el desarrollo de productos.

“La Covid-19 aceleró el proceso de transformación de la empresa e impulsó distintos proyectos de digitalización. Fue un buen entrenamiento para implantar las prácticas que ya estaban en discusión hace algún tiempo y que están más alineadas con nuestros valores y con el Código de Conducta”, destaca Marcio Mazon, presidente de Getinge en América Latina.

Cuando asumió esta función en 2017, Mazon tenía como misión principal integrar las diferentes marcas y culturas que cohabitaban en Getinge, estructurar procesos y hacer con que los principios y valores de la empresa fueran plenamente absorbidos por todos los colaboradores y liderazgos.

El ejecutivo vino a consolidar en América Latina un cambio global desencadenado por la matriz de Gotemburgo (Suecia) en 2016, que decidió unir, bajo la marca Getinge, tres áreas de negocio que actuaban de manera casi separada. Históricamente la compañía hizo varias adquisiciones de empresas para impulsar su crecimiento, pero nunca había promovido la integración. Llegó el momento de integrar sistemas, procesos y especialmente, comportamientos.

En la sucursal brasileña, sin embargo, con el desafío de promover la sinergia entre diferentes culturas corporativas, se sumó un problema grave y de grandes proporciones: el involucro de Getinge en las investigaciones de la Operación Lava-Jato, en Rio de Janeiro.

Como forma de sanar los errores de conducta del pasado, la empresa viene trabajando duro para recuperar su reputación y modificar profundamente su forma de hacer negocios. Implantó un Programa de Integridad robusto, firmó acuerdos de cooperación con autoridades e incluso trasladó la ubicación de su sede para señalar, simbólica y físicamente, el advenimiento de una nueva era corporativa y la disposición de dar vuelta la página.

“Tenemos mucho orgullo de las transformaciones y de los valores que estamos promoviendo. Abrimos un camino correcto y vamos a seguirlo. Un buen programa de integridad no termina nunca, es constantemente ajustado y perfeccionado”, afirma Bruno Camargo, director de Ética y Compliance de Getinge.

Actualmente los varios programas que se están implementando en la empresa buscan una conexión con los fundamentos del Código de Conducta. Uno de ellos, el “Smart Workplaces” (Lugares de trabajo inteligentes), contempla los pilares “Cuídense” o “Cuidar los unos de los otros” y “Cuidar del Mundo”.

Se trata de una estrategia de trabajo remoto flexible y de largo plazo, implantado globalmente, pero que contó con encuesta propia en Brasil para entender el lugar de trabajo preferente de los colaboradores.

“Verificamos que la mayoría aprecia trabajar remotamente. Pero la adhesión al programa no es obligatoria, queda a criterio de cada uno. Nuestro objetivo es adaptarnos a las necesidades de cada colaborador y también ofrecer una forma de trabajo más adecuada a la nueva generación, que valora mucho más el trabajo flexible. Queremos que la marca Getinge sea atractiva para nuevos talentos”, explica Mazon.

El “Smart Workplaces” se está implantando por fases y deberá estar totalmente listo hasta el primer trimestre de 2022. Parte de la ejecución depende del comportamiento de la pandemia, del ritmo de vacunación y de las decisiones de las autoridades estatales y municipales al respecto del funcionamiento de las empresas.

En relación a Getinge, en estos momentos la empresa está en la fase de estructuración, de determinar cuál es la frecuencia de trabajo remoto más adecuada para cada función.  

“Queremos que las personas estén satisfechas se sientan respetadas, y tengan seguridad psicológica para trabajar en esta nueva manera, sintiéndose preparadas y amparadas para cumplir los requisitos de la ley, del Código de Conducta y nuestras políticas, como por ejemplo, atención especial con negocios públicos, competencia justa, prevención al soborno y corrupción y protección y confidencialidad de datos”, afirma Camargo.

De esta nueva jornada de Getinge surgen también metas ambiciosas de sostenibilidad, como convertirse en una empresa carbono neutro hasta 2025. Para eso, se están adoptando muchas medidas, como la transformación de la flota en vehículos híbridos y eléctricos, reducción de viajes y uso de fuentes alternativas de energía. Hasta los productos de la empresa son diseñados teniendo en vista reducir el consumo de recursos naturales, optimizar los equipos en los hospitales y posibilitar solución remota de problemas.

“Nuestra visión de futuro es seguir salvando vidas de forma innovadora, ofrecer tecnologías más eficientes, nuevas formas de trabajo, con un liderazgo responsable y un entorno de trabajo pautado por la ética. Trabajamos para ser una empresa de Medtech respetada, adaptada a las tendencias de mercado y del mercado de trabajo, para atraer talentos que sientan orgullo de trabajar en Getinge y mantener siempre elevada nuestra curva de aprendizaje y crecimiento”, resume Mazon.

Para saber más acerca de Getinge en Brasil y su posicionamiento visite:
https://www.getinge.com/br/quem-somos/%C3%A9tica-empresarial/code-of-conduct/

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